Contexto

PT | EN | ES | FR

El término de contaminantes emergentes (CE) generalmente se utiliza para referirse a compuestos de distinto origen y naturaleza química, cuya presencia en el medio ambiente no se considera significativa en términos de distribución y/o concentración, por lo que pasan inadvertidos. No obstante, ahora están siendo ampliamente detectados y tienen el potencial de acarrear un impacto ecológico, así como efectos adversos sobre la salud (Barceló D. y López M.J., 2007; Stuart M. et al., 2012). Entre los CEs presentes en el agua cabe destacar fármacos, compuestos perfluorados, hormonas, drogas de abuso, y produtos de cuidado y de higiene personal.

Estos contaminantes se encuentran en concentraciones variables por todo el espacio SUDOE, siendo, por tanto, un problema ambiental generalizado. Por ejemplo, Andreu V. et al. (2016) detectaron en humedales de la costa mediterránea niveles de ibuprofeno y codeína de 4.8 y 1.2 ng/L con máximos de 59 ng/L y 63 ng/L, respectivamente. Lolic et al. (2015), por su parte, detectaron en aguas de la costa norte de Portugal trazas de acetaminofén, ketoprofeno, hidroxyibuprofeno y carboxyibuprofeno en concentraciones máximas de 584, 89.7, 287 y 1227ng/ L, respectivamente.

La principal fuente de entrada de estos compuestos en el medio ambiente acuático son las aguas residuales, aunque también la agricultura y ganadería como fuentes de contaminación difusa de pesticidas y antibióticos, respectivamente. En la mayoría de los casos su eliminación en las estaciones depuradoras de agua residual convencionales no es completa. Actualmente, existen nuevas tecnologias de mayor eficacia para su eliminación, desde las más conocidas como son los birreactores de membrana a otras de mayor coste como la osmosis reversa, la microfiltración o los procesos de oxidación avanzada. Sin embargo, la aplicación de este tipo de tecnologías supone un alto coste en el tratamiento del agua que aún pocas empresas gestoras de servicios del agua están dispuestas a asumir.

Además, en ocasiones, con estas tecnologías no se alcanza una mineralización completa del contaminante (producción de metabolitos secundarios más perjudiciales). Por ello, es necesaria la búsqueda de nuevas técnicas que permitan, por una lado, degradar totalmente estos compuesto orgánicos y, por otro lado, reducir los costes de regeneración asociados a los tratamientos del agua residual para su posterior reutilización. Este es el principal objeto del proyecto 4KET4Reuse.