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El proyecto 4KET4Reuse tiene como objetivo desarrollar tecnologías innovadoras para eliminar los EC plantas de tratamiento de aguas residuales (EDAR) de efluentes y de esta manera garantizar su utilización sin riesgos de estas aguas. Aunque las orientaciones o recomendaciones internacionales en materia de reutilización no consideran explícitamente a estos CE de forma implícita (debido al desconocimiento real de sus niveles en el medio y efectos nocivos), la demanda de agua de alta calidad para usos cada vez más precisos en la industria o por la propia sociedad, exigen el desarrollo de tecnologías de tratamiento que puedan eliminar este tipo de contaminantes.

De ahí la importancia de este proyecto, principalmente en áreas con escasez de recursos hídricos, cada vez más comunes en el territorio SUDOE debido al efecto del cambio climático. Este es el caso específico de Andalucía, que tiene en su territorio áreas extremadamente áridas, como Almería, que a su vez concentra una gran actividad agrícola (en invernadero), con gran demanda de agua.


Más del 70% de los recursos hídricos en la región del Mediterráneo se utilizan en la agricultura.

La sostenibilidad del sistema se basa, así, en la recuperación de aguas residuales tanto urbanas como industriales y de esta forma alcanzar el equilibrio en el balance hídrico. Pero esto no es sólo un problema local, afectando también a las otras regiones participantes (Languedoc-Roussillon y Lisboa), aunque en menor medida. En realidad, más del 70% de los recursos hídricos en la región del Mediterráneo se utilizan en la agricultura (European Environment Agency, 2016 - http://www.eea.europa.eu (ac. 2016-04-18). Es un desafío común a todas las regiones participantes.

Por otro lado, el desarrollo de estas soluciones tecnológicas permitirá a las regiones participantes el posicionamiento a la vanguardia de la innovación en materia de tratamiento de aguas y eliminación de CEs. El proyecto 4KET4Reuse pretende que el conocimiento generado no quede retenido en la academia, sino que penetre en el mercado de las regiones participantes, por ejemplo, a través de spin-offs o start-ups y, por lo tanto, teniendo un impacto económico directo sobre la población. Y este es un aspecto esencial, especialmente en regiones como Andalucía, con tasas de desempleo del 36% (más del 50% de desempleo de jóvenes menores de 25 años) donde es necesario promover la cultura de la innovación y el espíritu empresarial.

La sostenibilidad del sistema se basa en alcanzar el equilibrio en el balance hídrico.

El término contaminantes emergentes (CE) generalmente se utiliza para referirse a compuestos de diversos orígenes y naturaleza química, cuya presencia en el medio ambiente no se considera significativa en términos de distribución y / o concentración, por lo que pasan inadvertidos. No obstante, ahora están siendo ampliamente detectados y tienen el potencial de desarrollar un impacto ecológico, así como efectos adversos sobre la salud (Barceló D. y López M.J., 2007; Stuart M. et al., 2012). Entre los CEs presentes en el agua cabe destacar fármacos, compuestos perfluorados, hormonas, drogas, y productos de cuidado y de higiene personal.

Estos contaminantes se concentran en concentraciones variables por todo el espacio SUDOE, siendo, por lo tanto, un problema ambiental generalizado. Por ejemplo, Andreu V. et al. (2016) detectaron en zonas húmedas de la costa mediterránea niveles de ibuprofeno y codeína de 4.8 y 1.2 ng / L con máximos de 59 ng / L y 63 ng / L, respectivamente. Lolic et al. (2015), por su parte, detectado en aguas de la costa norte de Portugal polillas acetaminofeno, ketoprofeno, y carboxyibuprofeno hidroxyibuprofeno en concentraciones máximas de 584, 89,7, 287 y 1227ng / L, respectivamente. La principal fuente de entrada de estos compuestos en el medio ambiente acuático son las aguas residuales, aunque también la agricultura y la ganadería son fueses de contaminación difusa de pesticidas y antibióticos, respectivamente. En la mayoría de los casos su eliminación en las plantas de tratamiento de aguas residuales convencionales no es completa.

Actualmente existen nuevas tecnologías de mayor eficacia para su eliminación, desde las más conocidas como son los birreatores de membrana a otras de mayor costo como la ósmosis inversa, la microfiltración o los procesos de oxidación avanzada. Sin embargo, la aplicación de este tipo de tecnologías supone un alto costo en el tratamiento del agua que aún pocas empresas gestoras de servicios de agua están dispuestas a asumir. Además, a veces, con estas tecnologías no se alcanza una mineralización completa del contaminante (producción de metabolitos secundarios más perjudiciales). Por lo tanto, es necesaria la búsqueda de nuevas técnicas que permitan, por una parte, degradar totalmente estos compuestos orgánicos y, por otro lado, reducir los costes de regeneración asociados a los tratamientos de agua residual para su posterior reutilización.

Este es el principal objeto del proyecto 4KET4Reuse.